08/02/2017 | Ciencias Sociales y Humanidades
La tarea del personal de apoyo en el yacimiento arqueológico “Teis XI”
A. Lasa en tareas de campaña. Gentileza entrevistada

Las condiciones del suelo son esenciales para definir el período en que los arqueólogos pueden realizar sus excavaciones. Naturalmente, el congelamiento y cobertura de nieve que cae sobre la superficie a explorar son impedimentos para desarrollar la tarea de desentrañar los secretos que los pueblos originarios dejaron en territorio fueguino. Por eso, las campañas arqueológicas restringen sus operaciones a los meses que abarcan desde el retiro de la nieve y descongelamiento del suelo hasta el otoño siguiente.

Compartimos un día de campaña al yacimiento Teis IX, en (Estancia María Luisa) con Adriana Lasa, Profesional de Apoyo CADIC-CONICET, quien realiza tareas de asistencia a becarios e investigadores del Laboratorio Antropología de nuestro centro.

¿Qué deben considerar antes de salir de campaña?
Nuestras salidas de campaña por lo general se extienden durante 30 días de trabajo y en algunos casos más. Los lugares hacia donde nos desplazamos no se ubican cerca de la ciudad, por lo tanto implica un trabajo importante de logística. Esto abarca desde los vehículos que utilizaremos hasta el equipamiento (laptop, estación total, GPS, cámaras fotográficas, carpas grandes, etc.) que usamos para cubrir el sitio a excavar, lo cual nos permite trabajar aunque las condiciones climáticas no sean las mejores. Para la excavación debemos preparar los elementos habituales para el trabajo arquológico (pinceles, cucharines, baldes, bolsas, rótulos, Etc). Es muy importante considerar la compra de comestibles para el mes como así también verificar el estado de las carpas y bolsas de dormir para todas las personas que participarán de la campaña. Éstas son algunas de las tareas previas. La distancia donde estaremos trabajando demanda mucha organización porque si olvidamos algo no es fácil volver a buscarlo.

La Estancia María Luisa se encuentra en el centro-este de la Isla de Tierra del Fuego, Argentina.

La Estancia María Luisa se encuentra en el centro-este de la Isla de Tierra del Fuego, Argentina.

¿Cómo se desarrolla la tarea de campo?
Una vez que llegamos al sitio ubicamos las carpas y organizamos el lugar: armar las carpas, disponer y/o preparar dónde cocinaremos, seleccionar el lugar que se utilizará como comedor (a veces utilizamos carpas grandes para comer) y por lo general el campamento se levanta cerca del casco de la Estancia María Luisa.
Por la mañana nos levantamos a las siete, por lo general quien está a cargo de la dirección de la campaña nos despierta y prepara el desayuno para el grupo.
Luego nos desplazamos al sitio arqueológico y comienza la tarea de retirar las protecciones suplementarias que fueron puestas para evitar que el viento o lluvia dañen la excavación (aunque esté cubierta por una carpa).
Comienzan entonces los trabajos de excavación, cernir el sedimento retirado para separar el material de valor arqueológico, registrar datos en la libreta, tomar fotografías, entre otras tareas.
Al mediodía volvemos para almorzar y dos horas después retomamos el trabajo que se prolonga hasta el final de la tarde, cuando regresamos con el material recuperado para guardarlo y protegerlo hasta el día en que será transportado, ya de regreso al laboratorio.

¿Quién tiene la responsabilidad de cocinar?
Por lo general nos organizamos por parejas en turnos rotativos, tratamos siempre que sea alguien con habilidad en la cocina con otro que le guste menos cocinar.

¿En qué consiste tu trabajo durante la campaña?
El trabajo es variado, por momentos estás en alguna de las cuadrículas excavando, en otro momento en la zaranda revisando el sedimento retirado de la excavación para controlar que no se haya pasado por alto algún material lítico, óseo , carbón etc., así como también tomar “tridis” que es como llamamos a los datos tridimensionales, es decir, la información de la profundidad y orientación de las piezas recuperadas. También es parte de nuestro trabajo completar protocolos con datos que serán útiles en el laboratorio para reconstruir el mapa de excavación. Estas tareas hacen que cuando comiences el trabajo de laboratorio, tenga el plus de haber estado en el lugar y todo sea más fácil y comprensible.

¿Siempre se consigue el objetivo planteado?
Por lo general sí y en ocasiones lo supera. En función de los resultados se puede hallar nueva información como así también contrastar con otra.

¿Qué se hace con las muestras obtenidas?
Las muestras una vez que están en el laboratorio se ordenan por sitio, cuadrícula, capa, material.
Luego se lavan y se rotulan con los datos mencionados y un número de identificación. Posteriormente se analizan, si es material lítico comienza con el análisis tecnomorfológico y posteriormente el análisis funcional. Este último nos permite observar con la ayuda del microscopio ciertos rastros distintivos de modificación de la superficie trabajada, en aquellas piezas que fueron utilizadas para corte, raspado , etc.; y en el caso de material óseo se realiza el análisis zooarqueológico. Estos análisis permiten obtener información muy importante que al realizar diversos cruces de variables pueden dar resultados relevantes para la interpretación y conocimiento de la dínámica de los grupos que desarrollaron sus actividades en ese lugar. Por ejemplo, cuál era su alimentación, qué tareas desarrollaban, cómo eran sus viviendas, qué materias primas utilizaban para confeccionar sus instrumentos, etc.

¿Qué te queda como profesional al final del día?
La satisfacción del trabajo realizado y la sorpresa que siempre hay algo nuevo por aprender.

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