El Laboratorio Biología de Crustáceos comenzó con el estudio de la biología de dos especies de centollas del Canal Beagle conocidas vulgarmente como centolla y centollón. En Argentina, las centollas son una delicadeza culinaria muy exclusiva, un plato exquisito de alta cocina. Su pesca en Ushuaia ha sido más o menos sostenida en el tiempo, ha generado puestos de trabajo locales y se constituyó como el plato típico regional. Sin embargo, en los últimos años sus números poblacionales han declinado y preocupado a autoridades, científicos y pescadores.

En la actualidad trabajamos principalmente en crustáceos con interés comercial, real o potencial: en especies tales como las mismas centollas, langostillas o bogavantes (llamadas “langostinos de los canales” en Chile), y camarones y cangrejos australes.
Nuestras líneas de trabajo están orientadas a ampliar la información básica de estos crustáceos y recuperar el stock poblacional de especies colapsadas, desde un punto de vista ecológico y fisiológico. La intención del laboratorio es brindar herramientas biológicas que permitan la toma de decisiones a los administradores de recursos naturales y agencias de protección ambiental.

En este sitio podrán encontrar la información científica generada por el grupo de trabajo, constituido por investigadores y becarios del CONICET y de otras instituciones, trabajando en el CADIC (Centro Austral de Investigaciones Científicas).